"El Amor no es pensamiento. El amor no es una interacción de imágenes. Mientras tengamos una "imágen" del otro, no hay Amor". Krishnamurti
DIOS significa AMOR y voluntad significa pensamiento. La voluntad de DIOS es pues, un pensamiento de AMOR. Si DIOS es la fuente de todo bien, entonces el amor que hay dentro de nosotros es la fuente de todo bien. Cuando amamos nos colocamos automáticamente en un contexto de actitudes y comportamientos que conducen a un despliegue de acontecimientos en el nivel supremo del bien para todos los afectados...
viernes, 25 de junio de 2010
Relaciones sin conflicto
"El Amor no es pensamiento. El amor no es una interacción de imágenes. Mientras tengamos una "imágen" del otro, no hay Amor". Krishnamurti
jueves, 24 de junio de 2010
Espejo
ESPEJO
Hay una noche,
un tiempo hueco, sin testigos,
una noche de uñas y silencio,
páramo sin orillas,
isla de yelo entre los días;
una noche sin nadie
sino su soledad multiplicada.
Se regresa de unos labios
nocturnos, fluviales,
lentas orillas de coral y savia,
de un deseo, erguido
como la flor bajo la lluvia, insomne
collar de fuego al cuello de la noche,
o se regresa de uno mismo a uno mismo,
y entre espejos impávidos un rostro
me repite a mi rostro, un rostro
que enmascara a mi rostro.
Frente a los juegos fatuos del espejo
mi ser espira y es ceniza,
respira y es ceniza,
y ardo y me quemo y resplandezco y miento
un yo que empuña, muerto,
una daga de humo que le finge
la evidencia de sangre de la herida,
y un yo, mi yo penúltimo,
que sólo pide olvido, sombra, nada,
final mentira que lo enciende y quema.
De una máscara a otra
hay siempre un yo penúltimo que pide.
Y me hundo en mí mismo y no me toco.
un tiempo hueco, sin testigos,
una noche de uñas y silencio,
páramo sin orillas,
isla de yelo entre los días;
una noche sin nadie
sino su soledad multiplicada.
Se regresa de unos labios
nocturnos, fluviales,
lentas orillas de coral y savia,
de un deseo, erguido
como la flor bajo la lluvia, insomne
collar de fuego al cuello de la noche,
o se regresa de uno mismo a uno mismo,
y entre espejos impávidos un rostro
me repite a mi rostro, un rostro
que enmascara a mi rostro.
Frente a los juegos fatuos del espejo
mi ser espira y es ceniza,
respira y es ceniza,
y ardo y me quemo y resplandezco y miento
un yo que empuña, muerto,
una daga de humo que le finge
la evidencia de sangre de la herida,
y un yo, mi yo penúltimo,
que sólo pide olvido, sombra, nada,
final mentira que lo enciende y quema.
De una máscara a otra
hay siempre un yo penúltimo que pide.
Y me hundo en mí mismo y no me toco.
Octavio Paz
miércoles, 23 de junio de 2010
Deja ser
DEJAR SER
De forma habitual, el ser humano experimenta la vida a través del tamiz de la mente. De este modo, pensamientos, emociones y sensaciones físicas generan sentimientos que opacan la percepción completa de su auténtica naturaleza.
El hombre vive olvidado de sí mismo, proyectado e identificado con todo aquello que ve y siente, transformándolo todo en una experiencia que considera auténtica y verdadera en su totalidad.
En realidad, al volcarse hacia el exterior de esta forma, lo que hace es huír. Huye de sí mismo, tras la búsqueda de un placer que resulta efímero en la mayor parte de las ocasiones, olvidando que placer y dolor son caras de una misma moneda.
Es natural que esto suceda así, de hecho, forma parte de la experiencia que, a su debido momento, le hará replanteárselo todo e iniciar el sendero que le devolverá a la conexión con su alma. Y tal replanteamiento, nunca ocurrirá “demasiado tarde” o “demasiado pronto”, siempre será: a su debido momento.
Es posible que, quienes ya hayan vivido esa significativa experiencia, hayan iniciado un nuevo modo de ser y de estar en el mundo, y en un principio, vean las acciones de los demás como erróneas o inadecuadas, intentando en no pocos casos, que los demás se comporten de otro modo. Este es un error frecuente, aunque esté cargado de buena intención.
Todo lleva su tiempo de preparación, de cocción, de maceración. Y, el recién ingresado en el “camino” hacia el alma, deberá aprender una de las lecciones menos fáciles: Dejar ser.
Cuando uno ha experimentado la cesación del tiempo, para condensarlo en un solo instante de presente continuo, tal experiencia puede aparecer a la mente racional y lógica -que todo lo quiere controlar-, como una locura constante. Tal vez lo sea, tal vez no. Pero, lo cierto es que, después de tal vivencia nacerá una nueva percepción de la realidad que nos rodea. Todo continúa igual, pero quien lo ve, ha cambiado.
Y a la nueva luz de tal cambio pretenderemos que los demás vean las cosas como nosotros. Ello no es posible. Cada cual lleva su propio camino. Y así debe de ser. Cada cual está en un curso, y los alumnos de tercero no entran en las aulas de cuarto, ni viceversa. Y es que, este maravilloso mundo en que vivimos y donde tales experiencias suceden, es una Escuela de Conocimiento grandiosa; la más grande quizá. Porque aquí, a este plano denso y, a veces caótico en apariencia, hemos venido a aprender. Aprender al tiempo que disfrutamos del regalo de la vida. Paradójico, ¿verdad? En esta Escuela aprendemos al tiempo que disfrutamos. A veces, también sufrimos, pero ello forma parte del aprendizaje.
Sin embargo, cabría preguntarse: ¿qué es lo que estamos aprendiendo aquí? Una de las primeras lecciones a las que nos enfrentamos es: dejar ser, que sería sinónimo de Amar. Aprendemos a dejar al mundo correr, permaneciendo en nuestro centro. Aprendemos a permitir que los demás sean todo lo estúpidos que quieran ser, aceptando que quizá, los verdaderos estúpidos seamos nosotros mismos, ya que no existe un patrón correcto o incorrecto de comportamiento. Puede existir una moral, pero la moral cambia con los tiempos, luego no es real. Real es lo que permanece y no está sujeto a la Ley de la Impermanencia.
Los demás son como son, y así los aceptaremos, sin enjuiciamientos ni críticas. ¿Por qué? Porque primero nos hemos aceptado a nosotros mismos tal y como somos. Nos amamos por ser como somos. Si no te amas a ti, ¿cómo vas a amar a los demás? El Amor comienza por uno mismo. Cuando te amas, todo está bien. Y esto, es algo que puedes experimentar ahora mismo.
Dejar ser es también sinónimo de libertad. Dejamos que los demás sean como quieran ser, como deseen ser, sin limitaciones ni trabas, porque nuestra propia libertad interior es tan amplia que no nos es posible poner límites a los demás. Nuestra única Ley es la Ley del Amor. Bajo esta ley ¿qué parámetro negativo podría existir? Ninguno. Todo está bien. Todo es adecuado.
Para poder llevar a cabo el dejar ser es imprescindible haber conectado con nuestro centro. Y desde ese centro, algo más grande aún nos sucederá conforme vayamos pasando por los diferentes “cursos” en la Escuela de la Vida: nos daremos cuenta, de nuevo por vía de experiencia, que no estamos separados del Espíritu que todo lo abarca, que esa naturaleza espiritual forma parte de un Todo que nuestra mente, limitada y encorsetada en estrechos parámetros, no puede ni tan siquiera imaginar.
Aprenderemos pues, a dejar ser, permaneciendo en nuestro centro, quedándonos en la percepción del Espíritu que somos. Aprenderemos también que el sufrimiento y el placer son de la misma naturaleza y que lo único que importa es el observador que, desidentificado del sufrimiento y del placer, observa en perfecta ecuanimidad ambas falacias.
¿Quién es el observador? El Alma. La Escuela de la Vida, a través de sus diferentes experiencias, nos enseña a reencontrar nuestra alma olvidada entre los quehaceres cotidianos. Enterrada entre noticias sin importancia; por no decir manipuladas. Soterrada entre cosas urgentes que nos hacen olvidar lo importante.
Un día, todo este juego de luces y sombras cesará. Sólo quedará tú consciencia de ser, tu Alma. La representación habrá terminado. Si descubriste el juego a tiempo, es posible que lo disfrutaras. Si no…
Ahora mismo, es el momento idóneo para despertar a tu ser. ¿Por qué no ahora? Eres. Lo tienes todo. Formas parte del Universo. Estás hecho de la misma naturaleza de las estrellas. Vive desde este conocimiento. Vive la existencia desde ti. Tú eres la verdad. La consciencia es la única verdad. Eres. Aquí. Ahora. ¿Qué más puedes necesitar saber?
Universo Holístico
Aquel Cuadro
"Aquel cuadro..."
Realmente uno va descubriendo que el que se fue siempre vuelve, de alguna manera, en otros...
En su cuarto siempre llamó la atención un cuadro grande de Santa Teresita del Niño Jesús. Ella lo había pintado en su años jóvenes y había sido retocado por un experto.
Aquel cuadro... Lo recuerdo, recuerdo la mirada profunda y penetrante de santa Teresita, su sonrisa contagiosa- típica de quien tiene un corazón puro y libre para amar- en sus manos aferrado un crucifijo y rosas, aquellas rosas...
La luz que emanaba el lienzo parecía que incendiaba la habitación, iluminándola. Imposible no reparar en él o serle indiferente... Aquel cuadro...Recuerdo, lo recuerdo, recuerdo también las sombras... Me parece verlo, olerlo, aquel óleo antiguo, tan antiguo como quien lo había pintado, fue el único que hizo en sus más de cien años de vida. Qué extraño ejemplar, aquel cuadro, lleno de enigmas, de misterio, milagros quizás...
Pensé que los secretos que guardaba se habían ido con ella, nunca se habían separado, resistieron múltiples mudanzas, ella debió ser muy devota de aquella santa. Ese cuadro...
Cuando ella murió, vaciaron la casa, regalaron y tiraron cosas y al cuadro se lo llevó la novia del amigo de un sobrino bisnieto de la difunta. ¡Aquél cuadro en manos de una extraña!
Nadie lo quiso. Al tiempo lo trajeron de vuelta, era demasiado grande para la pared del departamento. ¡Aquél cuadro! Y se lo dieron a otros y así siguó deambulando hasta que se lo devolvieron a un familiar que lo donó a una parroquia...
Finalmente encontró su lugar, terminó en manos de la comisión de una asociación civil para jóvenes que desean salir de la droga. Curiosamente de esa comisión formaban parte dos sobrinas nietas de la difunta. Una de ellas me narró la historia.
Lo más conmovedor es que cuando ella - mi tía abuela- falleció, sabiendo que de alguna manera esa santa era especial para ella, yo le había puesto en sus manos, entre una cruz de rosas, una imagen recortada de un almanaque, de Santa Teresita del Niño Jesús.
Y el cuadro, aquel cuadro y quien lo pintó ahora descansan en paz, sabiendo que la santa seguirá siendo invocada para iluminar la vida de otros...
Carina L.
Gracias!
martes, 22 de junio de 2010
De la vida y la muerte
De la vida y la muerte...
Bien expresaba Schopenhauer :"Las horas del muchacho son más largas que los días del viejo..."
¡Cómo desearía ser aquel joven, esbelto, ágil, lleno de vida! Darle órdenes a mi cuerpo y que éste responda. Decirle a mis piernas:" Anden" y que ellas caminen. A mis manos:" Sostengan", y que nada se me caiga, "Escriban" y que no me tiemble el pulso dibujando jeroglíficos indescifrables. A mis ojos "Lean" y que no vea todo borroso con lentes y lupa. A mis oídos: "Escuchen" y que no me tengan que repetir una y otra vez y terminar asintiendo con la cabeza como los locos, sin saber siquiera a qué.
¡¿Qué hago con este cuerpo?! Ya no lo reconozco, se ha divorciado de mí hace mucho tiempo... Son otras manos las que lo visten, son otras manos las que lo asean, son otras las manos que lo mueven, lo levantan, lo sientan, lo acuestan... ¡Otras manos! ¿Dónde quedaron el vigor y la sangre caliente que fluía por sus venas? ¿Dónde la adrenalina, el deseo de vivir, de sacarle el jugo a la vida?
Pedí vivir muchos años. Fui egoísta. ¡Siempre fui un enamorado de la vida! Quería ver crecer a mis sobrinos, sobrinos nietos, verlos casados, conocer a sus hijos y a los hijos de sus hijos... Mi deseo me fue concedido. Y heme aquí, postrado y solo, ellos ya no están... Fueron partiendo, uno a uno. Cada pérdida, una puñalada, una gran herida que no cicatriza, un sabor amargo que jamás cesa. Y heme aquí, postrado y solo, con este cuerpo inerte cuyo corazón aún galopa. Cierro los ojos y lloro... Lloro y rezo... Sólo pido estar con los míos, los que me fueron arrrebatados a tan temprana edad. Y lloro y rezo... La oración me tranquiliza y adormece, en ella hallo paz... En esos momentos hablo con el Único que me escucha, el Único que me entiende, el Único que da vida. Y entre Padrenuestros y Avemarías me sereno, mi pulso se paraliza lentamente como una letanía... Ya no sufro, no siento dolor, ni angustia...De repente veo un gran resplandor, una luz blanca y brillante. Escucho ángeles cantando, siento una paz infinita y eterna alegría. ¡Al fin estaré nuevamente con los míos! ¡¡¡Gracias Señor, me concediste mi último deseo, me viniste a buscar!!!...
Carina L. ( gracias Carina)
... La armonía es insondable, y ya todo el resplandor se desvanece. El único que me escucha, el único que me entiende, el único que da vida, solo él está cerca acariciandome .¿Por qué aún puedo ver las cosas del mundo?...mi misión fue cumplida pero hubo un perdón que no di, unas manos y abrazos que no ofrecí y unos besos que no agradecí, no puedo ascender libremente.
No pienso, no hay mente, solo puedo ver mi vida correr hacia atrás como una película que no empieza ni acaba y frenarla en los instantes mas bellos para valorarlos, y en los momentos de faltas, para salvarlas con cada suspiro y brillo de mi espíritu vivo...brisa que recorrerá eterna en la tierra redimiendo a otras almas...
Calíope
Admira desde el Corazón
“La vida es delicada, de una belleza increíble para aquellos que tienen un corazón capaz de admirar.” – Maharaji
Cuando el Sol brilla, no es que los árboles hayan cambiado; también estaban ahí por la noche, ¿no es así? La hierba estaba ahí también, y seguía siendo verde. El agua, con toda su belleza, estaba ahí, pero estaba oscuro. También las nubes se encontraban ahí, pero no era posible verlas. Entonces sale el Sol y puedo ver el verde, puedo ver los árboles y el agua, puedo ver las nubes. Y ahora que puedo ver, puedo entender. Ahora que puedo ver, aprecio de forma única aquello que existía incluso cuando yo no podía verlo. Ahora que puedo ver, puedo apreciar.
Existe una belleza increíble para aquellos que tienen un corazón capaz de admirar. Lo único que se requiere es un cambio de perspectiva. Ésta es una de tus facultades: la admiración. Nunca la has usado de manera independiente, siempre ha estado ligada a tus sueños. Solamente admiras aquellas cosas que te vienen bien. Te resulta muy difícil admirar cualquier cosa que no sirva a tu propósito. Te encantan esas cosas que crees que van a acercarte a tu meta, sin importar lo que sea. Te resulta muy difícil admirar la sencillez de estar vivo, de ser, de existir. Esto es lo que posees; éste es tu mayor tesoro, ésta es tu mayor riqueza. Lo más irreemplazable ya se te ha dado. Tan sólo está esperando ser aceptado, ser admirado; esperando sólo ser acariciado por las manos puras del corazón.
Prem Rawat-Maharaji
Asómbrate, admira...y no dejes de alegrarte desde el corazón, vive y sonríe por lo que sientes, no por lo que tus ojos físicos ven...
lunes, 21 de junio de 2010
Otro Cielo
Otro Cielo
No existe esponja para lavar el cielo
pero aunque pudieras enjabonarlo
y luego echarle baldes y baldes de mar
y colgarlo al sol para que se seque
siempre faltaría el pájaro en silencio
no existen métodos para tocar el cielo
pero aunque te estiraras como una palma
y lograras rozarlo en tus delirios
y supieras al fin como es al tacto
siempre te faltaría la nube de algodón
no existe un puente para cruzar el cielo
pero aunque consiguieras llegar a la otra orilla
a fuerza de memoria y pronósticos
y comprobaras que no es tan difícil
siempre te faltaría el pino del crepúsculo
eso es por que se trata de un cielo que no es tuyo
aunque sea impetuoso y desgarrado
en cambio cuando llegue al que te pertenece
no lo querrás lavar ni tocar ni cruzar
pero estarán el pájaro y la nube y el pino.
pero aunque pudieras enjabonarlo
y luego echarle baldes y baldes de mar
y colgarlo al sol para que se seque
siempre faltaría el pájaro en silencio
no existen métodos para tocar el cielo
pero aunque te estiraras como una palma
y lograras rozarlo en tus delirios
y supieras al fin como es al tacto
siempre te faltaría la nube de algodón
no existe un puente para cruzar el cielo
pero aunque consiguieras llegar a la otra orilla
a fuerza de memoria y pronósticos
y comprobaras que no es tan difícil
siempre te faltaría el pino del crepúsculo
eso es por que se trata de un cielo que no es tuyo
aunque sea impetuoso y desgarrado
en cambio cuando llegue al que te pertenece
no lo querrás lavar ni tocar ni cruzar
pero estarán el pájaro y la nube y el pino.
Mario Benedetti
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